viernes, junio 17, 2016

Vector de vida

Se me había olvidado que no es la primera vez que estoy así. Creo que nunca he llegado tan abajo, ni durante tanto tiempo, aunque otras veces salí por mi propio pie de las arenas movedizas.
Pero por fin he recordado que soy la única responsable de mí misma. No va a venir nadie a salvarme, porque yo no dejo. Porque es mi guerra y nadie más la lucha, y nadie más la entiende. Que soy quien mueve mi polea y que tirar hacia abajo del pozo es mi decisión, que solo tengo que cambiar las órdenes con las que funciona mi cerebro.

Por eso le dejaste, porque te costaba lo suficiente sacarte a flote a ti sola. Como para querer apartarle sus demonios a alguien que quería seguir con ellos. Que quería que se hicieran amigos de los tuyos. No. Sabes que los tuyos no tienen que ser amigos de otros. Tienen que hacerse pequeñitos, tan pequeños que ni tú, sola, de noche y a punto de dormir, los notes.

Por eso empezaste a hacer deporte. Para no pensar en nada más que en la quemazón de tus piernas y pulmones, y de repente, darte cuenta de que está todo claro. Que no para castigarte por antes. No para premiarte luego. Para que la recompensa sea "Eh, que puedo. Yo creía que no, pero puedo. Y me voy a demostrar que me pasa así con más que con esto. Que si lo intento fuerte, siempre puedo".

Por eso bailabas. Porque sentías. Porque tenías un huequito delante de un espejo amable, que criticaba sin herir, solo para construir. Porque descubrías sobre ti, sobre cómo funcionas, sobre lo que importa de verdad dentro.

Por eso, Mandarina: sécate las lágrimas. Aprende de quien fuiste. Lee, corre, escucha, baila, crea. Vive.

viernes, mayo 27, 2016

Socially akward

He entregado el TFG. Debería estar irradiando felicidad: a falta de presentarlo, ya soy ingeniera, y estoy de vacaciones (de hecho, me voy mañana a Croacia), pero aquí estoy, a la una de la noche, con la maleta sin hacer y llorando en silencio (si hay algo que me ha enseñado el Erasmus es a esto, a que Margarita no se entere de que me siento como una mierda por dentro).
Todo el mundo recuerda su año de Erasmus como el año de su vida en el que hicieron un montón de amigos de mil lugares, se emborracharon infinidad de veces con bebidas desconocidas, recorrieron el mundo de resaca, creando recuerdos de los que reirán toda la vida.
Todos menos yo, que recordaré el Erasmus como el año en el que definitivamente caí en la depresión de la que me he ido librando desde los 16, cuando aprendí a contenerla a base de colores vivos, tonalidades mayores y carbohidratos simples.
En este año, mi indiferencia hacia a la gente se ha intensificado, a la vez que mi sentimiento de culpabilidad por mi introversión. A esto se le ha sumado el aburrimiento crónico de quien tiene tiempo infinito para una sola tarea y a la cercanía de la despensa al lugar de trabajo. Boom.
Demasiado tiempo para pensar en qué clase de persona me estoy convirtiendo. Cuándo empecé a ser así. Zeus, ¿fui siempre así? ¿Por qué nunca he confiado en contarle a nadie cómo me he sentido? ¿Por qué soy incapaz de sentir aprecio por nadie? ¿Cuándo dejé de creer en la gente? ¿Cuándo asumí que sola es la única manera? ¿Por qué odio ser así pero no quiero cambiar nada? ¿Es que nadie se da cuenta? ¿Por qué espero a que alguien me salve pero aparto a quien se acerca a ayudarme?

miércoles, mayo 25, 2016

 la que quiere deconstruirse

y mejorarse tiene miedo de 

sentir dependencia de un 

ancla que la sujete al presente

que no la deje volar del

pasado al futuro sin entender

de dónde viene ni controlar

a dónde va


domingo, mayo 15, 2016

36.000 palabras de procastinación. O de cómo tengo cinco días para hacer el TFG

Hola, sí, soy yo. Bien, ¿y tú? Me alegro.
Aprovecho que a todo el mundo se le ha olvidado que Mandarina tenía un blog para matar la ansiedad que me provoca el haber perdido tres meses y pico y tener que escribir sobre no sé muy bien el qué para el viernes que viene.
¿En qué has invertido estos últimos tres meses, en vez de a currar en el Trabajo de Fin de Grado de esa carrera que te apasiona?, os estaréis preguntando.
¿En aprovechar el Erasmus para viajar? Meh, no del todo. Algún viaje me he pegado, pero pensaba que en mi año de Erasmus recorrería Europa y la verdad es que he descubierto que soy una comodona a la que le gustan las duchas sin honguitos, los colchones mullidos y tener siempre otro par de zapatos secos al que poder recurrir en caso de lluvia continental.
¿En encontrar al guiriamor de tu vida? Desde luego que no. Cada día que pasa me doy más cuenta de que voy a tener que empezar a cogerle cariño a los animales porque tener gatos es lo único que evitará que muera sola.
Bueno, no importa, ¿en hacer muchos amigos? ¿en salir de fiesta, en pasártelo bien? Pues tampoco. Soy un coñazo de tía con ligera fobia a socializar. Y abstemia. Este mix no promueve eso de que hable con la gente y demuestre todo lo que tengo para dar al mundo, como que tenía un blog en mi última etapa de adolescencia, que lo dejé por Twitter, a Twitter por Instagram y a Instagram por la llegada de la edad madura de esa en la que trabajas y te quejas de los jefes.
Entonces, ¿en realizar esas metas personales que en nuestra vida cotidiana no podemos hacer por falta de tiempo o de medios? Puede, si esas metas personales pasan por dormir nueve horas al día, comer por encima de tus posibilidades y quejarte por WhatsApp del mal tiempo que hace en este país de mierda.

domingo, abril 13, 2014

La historia de Naranjita con el Arcipreste (II)

Hace mucho tiempo (año y pico), en una galaxia muy cercana (esta misma), os conté la historia (inexistente) entre el Arcipreste y mi hermana. También quedé en contaros los nuevos capítulos.Y, aparte de que he tenido esto muuuuuy abandonado, no os he contado nada nuevo porque no ha habido nada nuevo.

Quiero decir que mi hermana sigue con el "Oh, qué guapo es" cada vez que le ve, pero dado que a) ya no van a la misma clase y que b) mi hermana se enamora diariamente en la calle/metro/gimnasio/cafetería/biblioteca, tampoco le echa tanto de menos como cabría esperar.

Y, en fin, todo esto que os he contado no es más que una excusa para escribir sobre lo que tenía pensado:

Los enamoramientos continuos de Naranjita,
que es realmente como debería llamarse esta entrada.

En la entrada anteriormente citada (la cual, a excepción de Naranjita y quizás, Manzanita, no recordaréis), me refería a mi hermana como una persona que vive una segunda edad del pavo. Esto no es del todo cierto, ya que tanto mi hermana como yo no tuvimos edad del pavo cuando tocaba (porque Madre Sabe Más aka Clementina nos tenía encerradas en una torre y durante años nos hizo creer que los hombres eran seres malvados que solo querían encontrar la corona y luego huir a una isla que tienen en la que toman zumo de cocos en hamacas entre palmeras). La diferencia entre Naranjita y yo es que cuando nos escapamos de la torre, yo ya no tenía edad de estar pava, así que nunca lo estuve, pero ella... Ella estaba justo en el punto en el que a la gente normal se le pasa, así que recogió el testigo de toda su generación y aun sigue esparciendo el pavo que acumuló durante tantos días sola en su ventana, tantos años sin poder salir, sin saber cómo era el mundo.

Pues ahora que por fin ya ve la luz y la niebla se ha marchado, esta le permite otear en la distancia tremendos maromacos cada tres minutos. Y esto me daría igual  si no fuera porque cada vez que llego a casa a las mil con ganas de fregar los tuppers, hacerme la comida del día siguiente y dormir hasta que el despertador me lo permita, me toca aguantar la historia del Médico/Fisio/Podólogo al que ha estado mirando descaradamente en la biblioteca cuando este no se daba cuenta hasta que la ha pillado. Y luego éste le ha mirado todo el rato hasta que ella se ha ido y luego se lo ha encontrado en la cafetería y estaba con sus amigos pero a ellos no les hacía caso porque solo la miraba a ella y encima luego en el metro se ha ido en la misma dirección que ella y cree que él se ha pasado su parada a posta pero como ella iba con Frutaíta pues él no se ha atrevido a acercarse y a ver si se lo encuentra al día siguiente qué guapo es por favor no sabe cómo no lo ha visto antes porque madre mía que pivón lo mismo le ha puesto un tuit en insertcoin lo va a mirar luego espera que vaya a la sangriada porfitas universo haz lo posible y a lo mejor ahí cuando vayan chuzis él la hablará y le pedirá el guasap y tontearán y un día quedarán y surgirá el amor y cuando se casen pues Manzanita y yo seremos las madrinas de sus primogénitas mellizas y luego cuando las niñas vayan a la universidad vivirán en un chalet en Sandía y sus nietos irán a verles en vacaciones blablablazzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz.

Y así día tras día con un dios griego incitador al pecado distinto.

En fin, seguro que si lo piensas muy fuerte, el universo te hará caso y un día de estos al final cualquier Presioso te hablará. Pero el universo no tiene poder infinito, así que concéntrate solo en uno.

sábado, noviembre 02, 2013

Shimmy, shimmy, shimmy, camello, africano y ¡manos de jazz!

Cuando hasta la más purista bailarina de oriental empieza a incluir pasos de jazz en sus córeos, te das cuenta de que la humanidad está condenada a la fusión, y eso es, a la vez, el más maravilloso futuro para mundo y la total destrucción de la identidad.

miércoles, marzo 13, 2013

Repertir asignaturas

En primero de carrera eres feliz. Porque eres novato y no tienes ni puta idea de la vida, y en la ignorancia está la felicidad. Así que te vas a la cafetería, juegas al mus mientras desayunas, juegas al mus mientras re-desayunas, te vas al Montaditos a tomar unas cervezas mientras juegas al mus, vuelves a la cafetería y te echan porque es hora de comer, te enteras de que había prácticas, vas a comprar los componentes de las prácticas, preguntas si va a dar tiempo a otra de mus antes de las prácticas, y, como no da tiempo, juegas al mus, pero echando órdagos a la mínima. Luego te vas a casa, y ya que tienes examen de Álgebra/Cálculo/Electrónica/Estadística en dos días, haces los tres primeros ejercicios, y como es muy fácil y lo llevas bien, te vas a dormir tan feliz.

Y así, sin explicarte muy bien el cómo, porque te lo sabías de puta madre, suspendes.
Y llega junio, y es poco tiempo y mucha materia... y suspendes porque no tenías ni puta idea.

Pero, amigo, en julio te toca hacer la matrícula. Y parece que no es muy barata, no.
Así que te prometes que vas a estudiar mucho mucho, que esto no te va a volver a pasar.

Y llegas a segundo. Bueno, a una cosa que está entre primero y segundo. Digamos, 1.7º curso.
Y tienes que volver a asistir a unas clases idénticas a las del año pasado.
Llegados a este punto, hay dos tipos de signaturas:
a)las que te quedaron con un cuatro y pico: estas son las divertidas. En estas, todo es muy fácil y muy obvio. Y los novatos preguntan subnormalidades. Son muy graciosos. No entienden que, aunque existan las derivadas parciales, la función no es derivable.
b) las que te dejaste. Estas son, de nuevo, divididas en dos categorías:
-b1)aquellas de las que no has vuelto a saber nada desde que las suspendiste: en ellas, solo te suena, y muy poco, el primer tema. Aglomeran una serie de descubrimientos. "Ah, ahora toda mi existencia tiene mucho más sentido", oirías, si pudieras oír los pensamientos de los sufridos estudiantes en tercera convocatoria.
-b2)las que, en teoría, necesitabas saber para cursar una asignatura de segundo que te has cogido porque eres un valiente y molas mazo: estas son parecidas a las asignaturas de tipo a, aunque un poco más difíciles y menos graciosas. Generalmente, las jacosas dudas de los enanos te transportan un año hacia atrás, y puedes oírte a ti mismo, un año más joven, comentándoselo al de al lado. "¿Por qué pone 'j', si es un número complejo?¿Por qué no pone 'i'? Dios mío, no lo entiendo. Si pone '-', ¿qué hace moviendo la gráfica hacia la derecha? Este profesor se ha equivocado. Menudo inútil. Levanta la mano y dile que está mal, que yo no sé explicárselo en inglés"

martes, marzo 12, 2013

Los 20 de Manzanita

Querida Manzanita:

Sí, ha pasado un año más. Ya lo sé, no es cualquier año. Toca cambiar las decenas. Y eso supone dejar muchas cosas atrás.

Intentemos mirarlo con positivismo. Lo malo es que tú acostumbras a cumplir años antes que yo, y así, no tengo ningún consejo que darte.

Seguro que no son tan malos. Seguro que los twenty tienen un montón de cosas buenas por pasar. Mejores que los teen. Tú piénsalo. ¿Sabes qué te espera esta nueva década que se presenta?
Apuesto a que te esperan muchísimos viajes, incluso algunos que duren cursos enteros. Irás en bici a una universidad de cualquier ciudad de Europa y harás amigos de un montón de sitios a los les gorronearás casa en vacaciones (diez años tienen diez veranos, diez navidades, diez semanas santas). Y como no te convalidarán más que un par de asignaturas, te pasarás el año de fiesta, volando con Ryanair todos los fines de semana, sin maleta (pero tu avión no atravesará turbulencias ni morirás, porque tendrás mucha suerte).
Te graduarás.Y estarás ahí, en el escenario, con tu banda y tu birrete. Y tu madre llorando, tu padre llorando, Mandarina llorando y todo el mundo llorando porque aun te recuerdan con biberón y babero, y claro, pues te has hecho mayor muy rápido y no puede ser.
Empezarás a trabajar, mientras vives con papá y mamá (lo que significa que casi todo tu sueldo irá para comprar milloooones de cosas rosas, para chicas).
Un día, te despedirás de ellos y vivirás sola (¿sola?). Y no llegarás a fin de mes. Solo te dará para comer pasta y lechuga. Y los fines de semana, a lo mejor, pollo.  Pero dará igual porque será mega guay. Quedaremos en tu casa las cuatro a cenar y cada una llevará algo, pero para que no parezca que somos unas muertas de hambre, comeremos poquito y se quedarán las sobras en tu casa. ¡Y podrás comer un día gratis!
También encontrarás al de verdad. Puede que sea un guapo doctor esloveno. O un abogado español. ¿Quién sabe? Puede que le conozcas en París, o en Viena o en Praga... O en Benidorm. Quizás viváis en Boston, o en Dublín. O cerquita de mi casa.
A lo mejor te pones un vestido de novia. O a lo mejor serás madrina de un bebé. O las dos cosas. Nunca se sabe.
Y madurarás poquito a poco, aguantando en la copa del árbol.

Seguro que serán espectaculares. Seguro que merece la pena el cambio. Seguro que sí. Ya lo verás. Ya lo veremos, juntas. Este año, hace media vida que nos conocemos. Se dice pronto.

Que no te amarguen los veinte. Que este año, como todos los demás, solo dura un año. ¡Y hay que aprovecharlo!. Que aunque ahora parezca horrible, el año que viene no querrás dejarlos.




Ya veremos a los treinta... cuando se haya pasado todo lo bueno, y no quede nada más que las cosas malas como hacerse vieja y trabajar con más responsabilidades... será horrible...

miércoles, octubre 31, 2012

La "infidelidad"

Hacía mucho que no me iba de compras, y el sábado, aprovechando que tenía que ir con mi madre a por unos tuppers guays para comer en mi amada uni, me di una vuelta más o menos a posta por la zona de zapatos. Y me enamoré. A primera vista. Los zapatos (verdes) de mi vida. Al menos de ese día. Y, claro, encima estaba mi mamá delante, que accedió, casi sin que la presionara, a comprármelos. ¡Qué perfecto todo!

Eso parecía, pero no todo iba a ir rodado desde el primer momento. No había de mi talla. Allí. Sí que la había en otra tienda que estaba a una hora en transporte público, aunque no en la dirección en la que me convendría. Pero el amable celestino se ofreció a pedirlos por encargo desde esa tienda para que los trajeran.

Y esta mañana he pasado por otra tienda llena de zapatos, y me he sorprendido mirando a otros zapatos verdes... Y me he sentido muy mal... Mandarina, aunque la distancia entre tus zapatos y tú sea dura, no puedes quedarte embobada mirando a los primeros zapatos verdes que se crucen en tu camino.

Por cierto, los zapatos han llegado por la tarde. No le contéis lo de los otros zapatos, por favor. Estoy tan feliz. Me quedan perfectamente. Sí, lo sé, era demasiado pronto para calzármelos... pero, entendedme, estaba cansada de esperar. El viernes saldremos juntos (si no llueve).

jueves, octubre 25, 2012

Pues comeos un moco

Sí, siento mucho no estar haciendo un grado en Bailar Sevillanas, como vosotras.

Ala, voy a seguir haciendo cosas, que yo tengo un horario más ampliado que ese del que os quejáis tanto de "salir de casa a las 7 y no volver hasta las 4".

Comeos otro moco de postre.