Viendo las estadísticas que te ofrece blogspot, hoy he visto que de las 230 visitas que tengo, 21 son de Estados Unidos. En principio me sorprendí. "Tengo un futuro prometedor", me dije. "Llevo dos semanas de blog y soy conocida internacionalmente". Luego recordé dónde está mi amigo de forma cúbica. Aunque dudo que me haya hecho 21 visitas en un día, porque le pasé ayer este enlace.
Debe ser que por allí la gente tiene mucho tiempo libre, entre que hacen una ecuación de segundo grado y una división de Ruffini como práctica de sus exámenes de último curso, para darle a "siguiente blog" indefinidamente.
Sí, Señor de forma cúbica, te tengo mucha envidia. Se nota, ¿no?
viernes, abril 29, 2011
jueves, abril 28, 2011
MI intención era escribir un haiku. Luego me salió esto.
odio estas tardes de estudio
en las que el tedio me obliga
a comer nocilla a cucharadas
Estos tipos... no eran... mi profe... de historia.
El tipo en cuestión, andrajoso y repugnante, se encontraba conversando con la pared a cerca del uso de la coma de Tolstoi y Wilde.
El joven de las gafas de pasta se acercó para observar mejor este espectáculo.
Cuando el vagabundo reparó en su presencia, le pidió opinión sobre el tema, que no le permitía dormir. Me parece perfecto, dijo este, mientras no la pongan entre el sujeto y el predicado.
El joven de las gafas de pasta se acercó para observar mejor este espectáculo.
Cuando el vagabundo reparó en su presencia, le pidió opinión sobre el tema, que no le permitía dormir. Me parece perfecto, dijo este, mientras no la pongan entre el sujeto y el predicado.
1.
Sonó el despertador. Mierda. En esos días, los atardeceres y los amaneceres llegaban demasiado pronto.
Parecía un día como cualquier otro, hasta que, cuando se dirigía hacia la cocina, vio en el perchero una capa de súper héroe y… ¿qué era eso que brillaba? ¿Un Óscar de la academia?
Esto es muy raro, pensó. Seguro que seguía soñando. Se pellizcó. Nada. Todo seguía igual que antes. “Ayer todo estaba normal”. Ayer, 27 de abril. 27 de abril, ¿verdad?
Encendió la tele. A esas horas, estaban emitiendo una película de aliens y vaqueros en rosa y rojo. Puso el teletexto, según el cual hoy era 36 de abril.
Va, venga, eran demasiado cosas juntas. Quizá no se había pellizcado anteriormente, sino que solo había soñado hacerlo, por lo que repitió el proceso para asegurarse. Joder, que no, que no se despertaba.
Abrió la puerta de casa y llamó al timbre del vecino. Este le recibió en pijama, y cuando se quitó las gafas de bucear, dijo.
-Buenos días.
-¿Qué día es hoy?- contestó ella apresuradamente.
-¿Cómo voy a saberlo? ¡Me has despertado de mi hibernación!
-Oiga, no me vacile, estamos en primavera.
-¡Precisamente por eso!
Cuando comprendió que la conversación con este tipo no iba a resolverle ninguna duda, se despidió de él:
-En fin, muchas gracias, y disculpe la interrupción.
-Que la fuerza te acompañe, por nuestro pescado de hoy y de mañana.
Visto que este sueño iba a acabar cuando le diese la gana, pensó que lo mejor sería actuar de un modo normal hasta que le permitiese despertarse. Retomó su plan inicial: hacerse el desayuno. Nada más llegar a la cocina, el fregadero le comentó el tiempo que haría ese día: ¡lluvia de rosquillas en torno a las 12! Tras esto, comenzó a cantar canciones insufribles. Ella intentó apagar el fregadero, pero este exigió un pago por su actuación. Después de triturar unas cuantas monedas de chocolate, por fin se calló.
Y ella empezó a pensar qué cojones habría hecho ayer para soñar cosas tan raras. Estuvo estudiando hasta tarde, filosofía y literatura. Quizás fuera por eso, sus sentidos eran engañosos, la realidad era una ilusión y lo único real eran sus pensamientos. O puede que simplemente ella fuera un personaje robado de una obra realista y colocado en un fragmento creacionista.
miércoles, abril 27, 2011
martes, abril 26, 2011
Febrero 2011, Nueva York.
Aquel vagabundo refunfuña mientras que, con basura, crea ritmos asombrosos: pese al atestado corro de turistas que hay situados a su alrededor, no obtiene de ellos ni un cuarto de dólar.
Persigo ardillas por el Central Park, nevado e inundado de rápidos y fugaces amarillos (si no son detenidos por la roja luz del semáforo). Me niego a parar hasta que, entre las copas, sin verde, de los árboles, deje de ver edificios. Lo escaso del cielo que alcanzo a ver, aún sin nubes, no es del azul que recuerdo.
No encuentro fresas en Strawberry fields.
Strawberry Fields Forever.
Persigo ardillas por el Central Park, nevado e inundado de rápidos y fugaces amarillos (si no son detenidos por la roja luz del semáforo). Me niego a parar hasta que, entre las copas, sin verde, de los árboles, deje de ver edificios. Lo escaso del cielo que alcanzo a ver, aún sin nubes, no es del azul que recuerdo.
No encuentro fresas en Strawberry fields.
Strawberry Fields Forever.
lunes, abril 25, 2011
Extraños postres en domingo de resurrección
Misma familia, misma mesa. Se encuentran comiendo macedonia (por supuesto, sin mandarinas).
MANDARINA: He descubierto el blog de un tal Gabriel Noguera que escribe súper bien. Tiene un poema que me encanta. Se llama Pasos de baile y es así "para ir a verte, / por unas monedas, / una sonrisa. / unas monedas / para ir a verte / por una sonrisa. / una sonrisa / para ir a verte / por unas monedas."
La familia pasa bastante de su comentario, excepto CLEMENTE, que la mira con cara de incomprensión.
CLEMENTE: ¿Y dónde esta la gracia?
MANDARINA: Jolín, papá, pues en que son los mismos versos en las tres estrofas, pero cambiados de orden. ¿Y te has fijado en las comas?
CLEMENTE se queda inmóvil durante unos segundos, pensativo, mirando la cuchara.
CLEMENTE: Kiwi y piña / en mi macedonia. / En mi macedonia, / kiwi y piña.
MANDARINA: No es lo mismo. No es nada poético. Y lo mires por donde lo mires, transmites lo mismo de una manera que de otra: nada. Él juega con el sujeto gramatical y cada vez dice algo distinto. Pensándolo mejor, hasta has usado mayúsculas y todo.
MANDARINA: He descubierto el blog de un tal Gabriel Noguera que escribe súper bien. Tiene un poema que me encanta. Se llama Pasos de baile y es así "para ir a verte, / por unas monedas, / una sonrisa. / unas monedas / para ir a verte / por una sonrisa. / una sonrisa / para ir a verte / por unas monedas."
La familia pasa bastante de su comentario, excepto CLEMENTE, que la mira con cara de incomprensión.
CLEMENTE: ¿Y dónde esta la gracia?
MANDARINA: Jolín, papá, pues en que son los mismos versos en las tres estrofas, pero cambiados de orden. ¿Y te has fijado en las comas?
CLEMENTE se queda inmóvil durante unos segundos, pensativo, mirando la cuchara.
CLEMENTE: Kiwi y piña / en mi macedonia. / En mi macedonia, / kiwi y piña.
MANDARINA: No es lo mismo. No es nada poético. Y lo mires por donde lo mires, transmites lo mismo de una manera que de otra: nada. Él juega con el sujeto gramatical y cada vez dice algo distinto. Pensándolo mejor, hasta has usado mayúsculas y todo.
domingo, abril 24, 2011
Los papás de Mandarina
Se encuentra una familia feliz de cuatro miembros alrededor de una mesa, cenando. No hace falta mucha más descripción, porque las familias felices son todas iguales; las familias infelices lo son cada una a su manera.
CLEMENTINA, la mamá de MANDARINA: Bueno, y, ¿has pensado ya en lo que quieres estudiar el año que viene?
MANDARINA: No sé, Mamá. Es que no tengo ni idea. Me gustan las Mates, pero no me gusta la Química ni el Dibujo Técnico. Y me gustó el Latín y me lo paso bien en clase de Literatura. No sé. Creo que soy la única a estas alturas que en mi clase está dudando si irse por ciencias o por letras. Lo mismo hago Telemática, o Ciencias y letras de la antiguedad.
********************************************************************************************************
Al día siguente,
CLEMENTE, el papá de MANDARINA: Mandarina, tráeme esa bolsa.
MANDARINA se levanta y se la da. El PAPÁ DE MANDARINA se la devuelve.
CLEMENTE: No, no, es para ti.
MANDARINA abre la bolsa. Enseña lo que hay al público. Es una calculadora gráfica valorada en más de cien euros, que sus padres le regalan para que haga el favor de dejarse de tonterías y estudie Telemática.
CLEMENTINA, la mamá de MANDARINA: Bueno, y, ¿has pensado ya en lo que quieres estudiar el año que viene?
MANDARINA: No sé, Mamá. Es que no tengo ni idea. Me gustan las Mates, pero no me gusta la Química ni el Dibujo Técnico. Y me gustó el Latín y me lo paso bien en clase de Literatura. No sé. Creo que soy la única a estas alturas que en mi clase está dudando si irse por ciencias o por letras. Lo mismo hago Telemática, o Ciencias y letras de la antiguedad.
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Al día siguente,
CLEMENTE, el papá de MANDARINA: Mandarina, tráeme esa bolsa.
MANDARINA se levanta y se la da. El PAPÁ DE MANDARINA se la devuelve.
CLEMENTE: No, no, es para ti.
MANDARINA abre la bolsa. Enseña lo que hay al público. Es una calculadora gráfica valorada en más de cien euros, que sus padres le regalan para que haga el favor de dejarse de tonterías y estudie Telemática.
La mamá de Mandarina no le deja hacer fortuna
Ayer, llegué al negocio de mis abuelos, una pequeña tienda de juguetes en el centro de Madrid llena de muñecas, puzzles y coches.
Vi que en ese momento había mucha gente, por lo que me sentí obligada a atender a una familia que buscaba un pequeño juguete para que sus hijos dejaran de gritar "Papáaaaaaaaaaaa comprame algo, jo, papi, porfa porfa porfa porfa porfa porfa porfa porfa porfa" al más puro estilo "¿Nos llevas a Salpicamás?".
Se llevaron una libélula y una vaquita que andaban si les dabas cuerda. El precio total fue 4,50€.
Tras ello, cuando vi que el flujo de gente se había descongestionado, me metí a la trastienda a leer hasta que llegara mi prima pequeña para quedarme con ella mientras su madre se iba con unos amigos.
Cuando hicieron caja, vino mi abuelo, con intención de darme la mano. En realidad lo que él pretendía era darme 5€ sin que mi madre se diera cuenta, por haber ayudado en la tienda. Me negué a aceptarlo, y le expliqué que era una cantidad superior a la que había ingresado yo en la caja. Fingió no oírme e intentó meterme los cinco euros en un bolsillo. Por fin llegó mi madre, que no aguanta que mis abuelos nos den dinero por trabajar en la tienda, poque "a ella y a sus hermanas no les daban ni un duro, porque era su responsabilidad ayudar a sus padres si lo necesitaban y blablabla", así que creí ganado el asalto.
Pero por la noche, mientras buscaba el chupete de mi prima, que sin duda su madre me había dado en algún momento y que no lograba encontrar en ningún sitio, encontré los cinco euros en un bolsillo exterior de mi mochila.
Pensé: ya que a sus hijas no les daba dinero por colaborar en la tienda, podría dejarle yo ese billete a mi tía como si el abuelo le hubiera pagado veinte años después, y así mi madre no tendría argumento para la próxima vez que mi abuelo me intentase dar dinero.
Pero no, digamos que una vez llegados a este extremo, me quedé el dinero. Total, ya me iba a llevar 30 pavos de mi tía por dar de cenar, bañar y acostar a una mini niña, algo que mi madre tampoco aprobaba, porque "ella cuidó de sus hermanas sin recibir un solo duro porque era su obligación y blabla", así que, ¿que le importaban cinco euros más o cinco euros menos?
Vi que en ese momento había mucha gente, por lo que me sentí obligada a atender a una familia que buscaba un pequeño juguete para que sus hijos dejaran de gritar "Papáaaaaaaaaaaa comprame algo, jo, papi, porfa porfa porfa porfa porfa porfa porfa porfa porfa" al más puro estilo "¿Nos llevas a Salpicamás?".
Se llevaron una libélula y una vaquita que andaban si les dabas cuerda. El precio total fue 4,50€.
Tras ello, cuando vi que el flujo de gente se había descongestionado, me metí a la trastienda a leer hasta que llegara mi prima pequeña para quedarme con ella mientras su madre se iba con unos amigos.
Cuando hicieron caja, vino mi abuelo, con intención de darme la mano. En realidad lo que él pretendía era darme 5€ sin que mi madre se diera cuenta, por haber ayudado en la tienda. Me negué a aceptarlo, y le expliqué que era una cantidad superior a la que había ingresado yo en la caja. Fingió no oírme e intentó meterme los cinco euros en un bolsillo. Por fin llegó mi madre, que no aguanta que mis abuelos nos den dinero por trabajar en la tienda, poque "a ella y a sus hermanas no les daban ni un duro, porque era su responsabilidad ayudar a sus padres si lo necesitaban y blablabla", así que creí ganado el asalto.
Pero por la noche, mientras buscaba el chupete de mi prima, que sin duda su madre me había dado en algún momento y que no lograba encontrar en ningún sitio, encontré los cinco euros en un bolsillo exterior de mi mochila.
Pensé: ya que a sus hijas no les daba dinero por colaborar en la tienda, podría dejarle yo ese billete a mi tía como si el abuelo le hubiera pagado veinte años después, y así mi madre no tendría argumento para la próxima vez que mi abuelo me intentase dar dinero.
Pero no, digamos que una vez llegados a este extremo, me quedé el dinero. Total, ya me iba a llevar 30 pavos de mi tía por dar de cenar, bañar y acostar a una mini niña, algo que mi madre tampoco aprobaba, porque "ella cuidó de sus hermanas sin recibir un solo duro porque era su obligación y blabla", así que, ¿que le importaban cinco euros más o cinco euros menos?
sábado, abril 23, 2011
Mandarina no quiere ir al colegio
Las vacaciones son muy cortas. Y no puedo evitar pensar "ya llegará el 9 de junio".
Creo que se me ha ido la vida así, esperando que todo sea perfecto cuando llegue el fin de semana, el puente, el verano...
La vida me da miedo. No hace tanto que ansiaba estas vacaciones que se están acabando para hacer muchas cosas que tenía pendientes desde hacía tiempo. Incluso hice una lista, de la que solo he cumplido con dos partes de las doce.
Me decepciona la realidad diariamente, cuando me doy cuenta de que no puedo volver al pasado y que no hago más que perder el tiempo, que es irrecuperable.
Sé que soy muy joven, pero me angustia la idea de que la vida pase así de rápido, sin darme cuenta, y verme arrugada, habiendo vivido solo días sueltos de vacaciones que ni alcanzo a recordar nítidamente.
A veces, cuando pienso en el pasado me digo: ¿de verdad me sucedió alguna vez? Lo recuerdo como si lo hubiera leído hace tiempo, no como si me viera en una película. Me lo cuentan, y me lo creo, pero no alcanzo a rememorar como el resto las anécdotas de hace, ahora, tan solo un año. Por suerte, creo que alguien tiene algo grabado en vídeo.
Creo que se me ha ido la vida así, esperando que todo sea perfecto cuando llegue el fin de semana, el puente, el verano...
La vida me da miedo. No hace tanto que ansiaba estas vacaciones que se están acabando para hacer muchas cosas que tenía pendientes desde hacía tiempo. Incluso hice una lista, de la que solo he cumplido con dos partes de las doce.
Me decepciona la realidad diariamente, cuando me doy cuenta de que no puedo volver al pasado y que no hago más que perder el tiempo, que es irrecuperable.
Sé que soy muy joven, pero me angustia la idea de que la vida pase así de rápido, sin darme cuenta, y verme arrugada, habiendo vivido solo días sueltos de vacaciones que ni alcanzo a recordar nítidamente.
A veces, cuando pienso en el pasado me digo: ¿de verdad me sucedió alguna vez? Lo recuerdo como si lo hubiera leído hace tiempo, no como si me viera en una película. Me lo cuentan, y me lo creo, pero no alcanzo a rememorar como el resto las anécdotas de hace, ahora, tan solo un año. Por suerte, creo que alguien tiene algo grabado en vídeo.
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